Diversos estudios internacionales han destacado el impacto del liderazgo directivo en los resultados del aprendizaje de los estudiantes. Más aún, han señalado que es la segunda variable al interior de la escuela con mayor capacidad de movilizar los resultados, luego de la labor que realizan los profesores (Leithwood, 2008).
Sin embargo, existe una característica especial del liderazgo que es capaz de movilizar estos resultados: la de convocar a la comunidad educativa en torno a un proyecto común de mejora, que centra todos los esfuerzos en que los estudiantes aprendan y que logra alinear los recursos pedagógicos, financieros y humanos en pos de este objetivo compartido (Robinson, Hohepa y Lloyd, 2007).
Un director con liderazgo pedagógico demuestra capacidad para conducir a su equipo docente hacia niveles superiores de desempeño, posibilitando así el logro de las metas de mejora de los aprendizajes de losestudiantes. No es quien prescribe un estándar de práctica y presiona por su cumplimiento, sino aquel que es capaz de ayudar a los docentes de la institución educativa a mejorar paulatinamente a partir del nivel de la práctica en el cual se encuentren.
En este sentido, ejercer liderazgo pedagógico es involucrarse en el desarrollo del currículo y alinear la enseñanza con los objetivos y metas de aprendizaje acordados. De acuerdo con Murillo (2008), esto significa “preocuparse por el desarrollo profesional de los docentes, supervisando constantemente su práctica pedagógica y evaluando los aprendizajes de los estudiantes teniendo en cuenta los resultados logrados en la formulación de las metas educativas de la institución” (como se cita en Freire y Miranda, 2014). En ese marco, las estrategias que permiten a un directivo líder gestionar una institución educativa a favor de los aprendizajes son principalmente dos: el monitoreo y el asesoramiento pedagógico (Minedu, 2013, p. 13). A ello se suma una tercera, la evaluación del desempeño docente. Así, es interesante verificar que Murillo y
Román (2010) encontraron en un estudio con directores de 17 países de América Latina que los directores que dedican más tiempo a tareas de acompañamiento pedagógico (supervisión, evaluación y orientación de profesores) son también aquellos que consiguen que los estudiantes de su institución aprendan más. Sin embargo la creación de una cultura centrada en el aprendizaje de los estudiantes requiere que, de base, se promuevan la cooperación y cohesión entre el profesorado, así como el diálogo permanente sobre las prácticas pedagógicas, haciendo de ello una práctica común en la cual el acceso a las aulas no searestringido ni ajeno al directivo.
Referencia bibliográfica
Minedu (2017). Monitoreo, Acompañamiento y Evaluación de la Practica Pedagógica. Peru: Minedu.
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